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FRATERNIDAD TEMPLARIA

¿PODEMOS VIVIR HOY EN UNA SOCIEDAD TEMPLARIA?

¿PODEMOS VIVIR HOY EN UNA SOCIEDAD TEMPLARIA?

Para muchos la pregunta que formulo puede resultar tan arcaica como sin valor real, porque no es sencillo imaginarse, en pleno Siglo XXI, una sociedad templaria, vivenciada desde el paradigma de los Pobres Caballeros de Cristo.

Pero creo, sinceramente, que en los tiempos que vivimos, con una Sociedad moribunda, con un Sistema económico (basado en el Temple, pero prostituido por el Poder egoísta, corrupto y orgulloso) que se ha muerto por ineficaz e injusto, la Moral y Ética templaria serían la solución, porque aúna la posibilidad de crecimiento y riqueza económica (que no bancaria) con la Humildad de la que eran (somos) paradigma los templarios.

En ninguna otra forma social conocida se ha dado de la misma manera la interrelación entre una Orden rica y poderosa, banqueros, constructores, empresarios, dueños de tierras y haciendas, policías y soldados... Con un carácter humilde en lo personal. Nada para uno, todo para la Orden y para la Sociedad a la que se servía. Mejor expresado, cada frater recibía aquello que necesitaba, mientras que las ganarías se repartían y administraban para que la Orden, sus miembros y siervos, la sociedad a la que humildemente servían, incluso para sus enemigos, pudieran crecer.

Esto es, precisamente, lo contrario a lo que ahora vivimos con la Partidocracia. Los Políticos profesionales son los antiguos nobles, y los ciudadanos, lejos de ostentar el poder, somos sus lacayos, sus siervos, sus esclavos. Los políticos profesionales se han aliado con el Poder Satánico del Dinero Fácil: Banca, Corporaciones, Lobbys económicos, etc. para someter al ciudadano; eso sí, nos insultan constantemente ofreciéndonos la democracia mientras impera la partidocracia; nos insultan arruinándonos mientras ellos se enriquecen, nos flagelan con sus palabras y actos corruptos, mientras nos condenan al ostracismo más demoníaco.

Se ha creado en torno a una nueva deidad: el Dinero, todo un sistema de valores (antivalores) donde lo humano no sirve, donde el Derecho Universal o Derecho Divino se ha enterrado, donde sólo hay una máxima: enriquecerse a costa de los demás. Los países ricos a costa de los pobres; los banqueros y políticos a costa de los ciudadanos; el empresario a costa de sus trabajadores. Todo se ha caído, todo se ha muerto.

El Político se ha corrompido absolutamente, porque su función y trabajo no es la auténtica: no sirve, se deja servir; y además se ha hermanado con el Capital a quien sirve porque se sirve de Él, recibiendo sus prebendas en distintas formas; es decir, el político depende del Capital en cuanto a dinero, y el Capital depende del Político en cuanto a contratos y dádivas.

El Capitalista se ha corrompido por el pecado de la Avaricia (una extensión del pecado del Orgullo) y todo sirve para llenar sus arcas, a costa de todos y todo; ya no hay ganancias empresariales/bancarias sino Usura (otro pecado muy gordo)

Los Sindicatos se han corrompido porque se han transformado en empresas privadas que recogen con usura el dinero de los ciudadanos para poder vivir ostentósamente los líderes sindicales y la legión de obreros liberalizados que no hacen otra cosa que vivir del sindicato olvidándose de sus compañeros a los que sirven.

Es decir, todos a los que presuntuosamente llaman Interlocutores Sociales: políticos-partidistas, sindicatos, empresarios-banqueros se han corrompido hasta el vómito, de manera que la Sociedad, que sólo se mueve por el dinero, está parada, muerta.

Los políticos-profesionales-partidistas intentan buscar la solución. ¡Necios! porque intentan curar la infección con las manos sucias e infectadas del mismo virus que ha hecho enfermar al Sistema. Ellos no son los médicos, porque son la propia infección, el cáncer que ha creado esta enfermedad. ¿Cómo pueden ellos sanarnos?

La prueba es que ante este panorama desalentador a priori, pero de cambio y mejora en el fondo, los políticos han corrido a ayudar a los banqueros y empresarios, con la actitud mezquinamente silenciosa de los Sindicatos, dejando abandonados a su suerte a los ciudadanos. Los Partidos Políticos deben mucho dinero a la banca. La Banca está detrás de la Gran Empresa. Luego unos y otros se ayudan para salir a flote a costa del dinero de los ciudadanos. ¡Esa es la solución de nuestros gobernantes!.

¿Qué harían los hermanos templarios?

Primero, la Orden se basaba en la humildad. Desde este prisma, ejercían de banqueros de todo el mundo, desde los reyes a los obreros. Pero no buscaban la riqueza, la usura, como los Bancos actuales sino que se conformaban con una pequeña ganaría, suficiente para poder vivir y crecer, pero sin aplastar económicamente a sus clientes. Eran empresarios que tenían Encomiendas con tierras, ganados, industrias, pero permitían a todos los concurrentes vivir con humildad pero con todo lo necesario, cobrándoles un diezmo, si es que había beneficios, y cuidando de la propia hacienda. Así, de esta manera, los obreros y agricultores crecían, la Encomienda crecía y la Orden crecía. Al tener a la usura como un pecado (y recordemos que eran tan guerreros como monjes) no permitían la corrupción, de ningún tipo. Cuando necesitaban a alguien, maestro, artesano, médico, agricultor, le contrataban por lo justo (siempre con lahumildad como estandarte) pero no se permitían ser comprados ni comprar a nadie. La justicia social como método de convivencia.

Los fraters respetaban al otro, como igual. No se permitían ningún tipo de lucha de clases o de batalla política; independientemente de su labor como Ejército de Cristo. Por eso, no se podía dar un Parlamento como los actuales, donde no hay sino actitudes cainitas, cinismo, hipocresía, falta de amor y respeto... Ellos, en sus capítulos, aceptaban sus errores y pagaban por ellos la cuota que les quería imponer el propio Capítulo. Por eso no había maldad; aunque si errores, pero éstos eran subsanados en su justa medida.

Un Mundo bajo la órbita templaria sería más justo, ecuménico, humilde, humano y sensible a la realidad. Donde los sátrapas de hoy, los que nos empobrecen con sus miserias morales, serían castigados con el mayor de los desprecios: el exilio y la falta de aprecio.

Aprendamos de los Pobres Caballeros de Cristo del Templo de Salomón.

Non nobis domine, non nobis, sed nomine tua da gloriam 

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